12 de febrero, 2026
Rol estratégico de los Centros de Interés Nacional y la necesidad de una Política de Centros
Declaración del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo.
Sobre el rol estratégico de los Centros de Interés Nacional y la necesidad de una Política de Centros.
En el ejercicio de su rol como órgano asesor presidencial en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI), el Consejo Nacional de CTCI [1] expresa su preocupación por la discusión que ha emergido a partir de los resultados del reciente concurso de Centros de Interés Nacional. Esta discusión revela un problema de fondo que trasciende ampliamente el marco de un instrumento específico: la ausencia de una mirada sistémica y de largo plazo sobre el rol que desempeñan los centros de investigación en el desarrollo del país.
La investigación asociativa y la definición de áreas prioritarias de contribución para la CTCI son pilares esenciales de una política pública orientada al desarrollo sostenible, al bienestar social y a la proyección estratégica de Chile. Estos principios forman parte de la Estrategia Nacional de CTCI 2022 y se están profundizando actualmente en el proceso de actualización de la Estrategia Nacional de CTCI 2026, que será entregada en mayo al Presidente electo de la República, José Antonio Kast.
Desde su creación, hace más de 20 años, el Consejo ha sostenido de manera consistente que la colaboración científica no es solo deseable, sino indispensable. La investigación asociativa permite articular capacidades diversas, integrar disciplinas, abordar problemas complejos y generar conocimiento de frontera con mayor impacto social. La evidencia internacional es clara: los países que avanzan en ciencia y tecnología lo hacen sobre la base de plataformas colaborativas estables, con masa crítica, infraestructura continua y horizontes de largo plazo.
En Chile, este enfoque ha tenido resultados concretos. Durante casi tres décadas, los centros de investigación financiados con recursos públicos han contribuido a elevar la calidad científica, a descentralizar capacidades fuera de la Región Metropolitana, a formar capital humano avanzado y a fortalecer la vinculación entre ciencia, políticas públicas y sociedad. Sin embargo, estos logros se ven hoy tensionados por un diseño institucional excesivamente dependiente de lógicas concursales fragmentadas.
A pesar de las recomendaciones del Consejo en sus estrategias e informes específicos [2], que derivaron en avances —como la unificación de instrumentos bajo la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)—, persiste un vacío estructural: la ausencia de una Política de Centros para el sistema CTCI, inserto en la Política general de CTCI.
Actualmente, los centros de I+D son espacios formales que agrupan a investigadores de diversas instituciones en programas de largo aliento. Han logrado un cambio cultural hacia la colaboración, han descentralizado la ciencia instalando capacidades fuera de la Región Metropolitana y han optimizado la transferencia de conocimiento hacia la sociedad. No obstante, su estabilidad se ve amenazada por un diseño basado excesivamente en la lógica concursal.
El Consejo advierte que cuando la continuidad de capacidades estratégicas, construidas durante años, queda sujeta exclusivamente a concursos puntuales, se genera incertidumbre, se erosiona la confianza entre los actores del sistema y se pone en riesgo el valor público de la inversión realizada. La discusión sobre los centros no puede reducirse a los resultados de un concurso específico ni a decisiones aisladas contenidas en bases instrumentales.
La definición de prioridades nacionales en CTCI es una función soberana del Estado y requiere una mirada de política pública que trascienda los ciclos gubernamentales. Esta definición debe apoyarse en evidencia, prospectiva y análisis sistémico, utilizando los insumos que produce el propio Consejo Nacional de CTCI y otras instituciones del Ecosistema, y no delegarse de manera fragmentada a instrumentos concursales.
Por ello, el Consejo reitera la urgencia de avanzar hacia una Política de Centros, integrada en la Política Nacional de CTCI. Una política de esta naturaleza permitiría articular instrumentos de financiamiento de manera complementaria, equilibrando competencia y colaboración, y diferenciando con claridad los roles del financiamiento basal y concursal. Asimismo, debería considerar al menos tres ejes fundamentales:
(i) Coordinación institucional, alineando centros, educación superior y formación de capital humano;
(ii) Reconocimiento de trayectorias, con abordajes diferenciados para grupos consolidados y emergentes; y
(iii) Protección de activos públicos, resguardando infraestructura científica y capacidades estratégicas financiadas por el Estado.
Chile necesita superar una visión fragmentada y avanzar hacia una política integral, capaz de reconocer los contextos regionales, los procesos de largo aliento y los desafíos complejos del desarrollo. Solo mediante una mirada sistémica y de Estado será posible que la CTCI contribuya de manera sostenida a las trayectorias de transformación que el país requiere. La solidez futura de nuestro ecosistema científico y tecnológico depende de la capacidad colectiva para proteger lo construido y proyectarlo con visión estratégica.
[1] Establecida en el artículo 19° de la Ley 21.105.
[2] Entre estas destacan: Recomendaciones respecto del programa de financiamiento de Centros de Equipamiento Científico Mayor. CNIC, 2009; Review of Chilean research centres, investigating their performance, governance and their linkages with universities and the business sector as input to the Knowledge Triangle project. Estudio realizado por la OECD por encargo del CNID, 2015; y Lineamientos para una Política Nacional de Centros de investigación. CNID, 2015.