10 de agosto, 2026
Consejo Nacional de CTCI presenta informe con análisis histórico del Presupuesto CTI
En el marco de su visión sistémica y de largo plazo para la ejecución de la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo, presentó este lunes 10 de agosto en la Biblioteca del Congreso el informe técnico «Análisis histórico del presupuesto público en Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: marco conceptual y evolución», el cual tiene como objetivo presentar un análisis del presupuesto público de CTI en Chile en los últimos 20 años para evidenciar la inversión que ha hecho el Estado en promover el desarrollo de la CTI en el país.
El documento, elaborado por María José Menéndez Bass, asesora en políticas CTCI del Consejo CTCI; Rodrigo Balbontín, Information Technology & Innovation Foundation (ITIF) y Andrés Zahler, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Adolfo Ibáñez, busca entregar antecedentes técnicos y abrir temas de discusión que permitan avanzar en el diseño consensuado de estrategias de largo plazo para el desarrollo del país. Además, refleja la vocación y rol del Consejo CTCI de entregar antecedentes técnicos que aporten al fortalecimiento del ecosistema de CTCI de Chile.
«Hablar sobre el presupuesto destinado a ciencia, tecnología e innovación es hablar sobre el tipo de desarrollo que queremos construir y las capacidades que Chile necesita para poder enfrentar el futuro. Como Consejo CTCI, esperamos que este material contribuya a elevar la calidad de la discusión presupuestaria y construir acuerdos. Creemos que invertir en ciencia, tecnología y conocimiento e innovación no es financiar un sector particular, significa ampliar las posibilidades del desarrollo de nuestro país y fortalecer nuestro potencial colectivo para decidir y construir nuestro futuro», comentó Silvia Díaz, presidenta del Consejo CTCI, reafirmando el potencial del informe como herramienta clave para la toma de decisiones y el debate legislativo del financiamiento de la CTCI en Chile.
En la misma línea, los autores del análisis histórico del presupuesto público en Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile, recalcaron la importancia de los datos para establecer un diagnóstico y tomar decisiones. “Los datos actuales del GBARD muestran que el Estado invierte menos de un 0,2% del PIB en investigación y desarrollo, mientras que países como España llegan a 0,6% y otros intensivos en industrias tecnológicas, como Japón, alcanzan un 1,6%. Chile aún tiene un esfuerzo reducido en esta materia, y nuestro estudio plantea una metodología distinta y expande el análisis para ver no solo I+D, sino también innovación, emprendimiento, gobernanza y bienes públicos para ciencia y tecnología», dijo María José Menéndez Bass, asesora en políticas CTCI del Consejo CTCI.
Por su parte, Rodrigo Balbontín, Information Technology & Innovation Foundation (ITIF), argumentó: “Chile tiene que entender el presupuesto de ciencia, tecnología e innovación como parte de una estrategia de desarrollo de largo plazo. Hasta el momento, el país ha logrado convertirse en una economía de altos ingresos sin un mayor esfuerzo público en esta materia, pero las fórmulas de antes ya no bastan: ahora se necesita un mayor esfuerzo y pensar en cómo combinar los incentivos público-privados con retorno a la inversión, mayores capacidades de conocimiento, adopción y difusión tecnológica”.
En tanto, Andrés Zahler, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez y miembro de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad, destacó el contenido desde una mirada sistémica y otra comprensiva: “Contar con una metodología bien fundamentada y clara para medir nuestro esfuerzo público es importante porque hoy generalmente se mira de forma parcelada, viendo cuánto se destina a ciencia o innovación por separado, cuando en realidad este es un sistema. Comprender qué entra en ese sistema y cómo se mide a través del tiempo permite tener una mirada amplia y abarcadora. Esa mirada sistémica, fundamentada y estandarizada es fundamental para poder hacer análisis serios, plantear políticas serias y medir mejor los resultados”.
Katherine Villarroel, Directora Ejecutiva del Consejo CTCI y quien actuó como contraparte técnica en la elaboración del estudio, explicó: “El estudio profundiza con elementos históricos el diagnóstico presupuestario que sustenta la estrategia, reafirmando los problemas de alcance, escala e intensidad de la inversión en CTI. Su entrega es especialmente relevante en la actualidad, porque coincide con la próxima discusión presupuestaria en el Congreso. Parte del rol esencial del Consejo es aportar argumentos técnicos, con antecedentes sólidos y una diversidad de miradas, para que decisiones tan determinantes para el futuro del país se tomen con seriedad y fundamento”.
Hablan los expertos
Durante la presentación en la Biblioteca del Congreso se realizó un panel de conversación que reunió a tres expertos que profundizaron en diversos aspectos del reporte. Alejandro Maass, investigador del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, señaló: “Cualquier estudio de sistematización de la ciencia es crucial hoy día, porque nos permite debatir, criticarnos y entendernos entre todos los actores y tomadores de decisiones en este deseo de hacer que la ciencia en Chile sea también parte del motor de desarrollo. Lo que sigue ahora es crucial y no podemos perder tiempo”, recalcó.
Para Jorge Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Públicos, tratar estas materias es fundamental para lograr una discusión informada y tomar buenas decisiones. “Algo básico es contar con información presupuestaria para saber en qué estamos gastando, cuánto estamos gastando, poder medirnos a través del tiempo y avanzar incluso en compararnos con otros países, para así poder identificar los desafíos y dónde hay que poner más énfasis”.
Felipe Commentz, académico y comisionado de la Comisión Nacional de Acreditación, agradeció a los autores del estudio. “Esta es una información muy útil que debemos considerar cuando analizamos la política de CTI. Sin información, es difícil tomar decisiones, y esta metodología ayuda al Senado y al Congreso a evaluar el presupuesto que se destina, en qué y cómo se gasta”.
Finalmente, Fernanda Valdés, Subsecretaria de Educación Superior, valoró el reporte por su relevancia para entender cómo hemos transitado como país en este ítem. “Contar con un análisis detallado respecto a la inversión en ciencia es fundamental para entender cómo hemos transitado como país en esta materia. Los resultados son elocuentes: nuestros recursos han sido, en su mayoría, destinados sin una visión estratégica, y eso es algo que debemos mirar con mayor rigurosidad. Este estudio nos entrega una línea base de discusión entre todos estos actores, porque finalmente nos trasciende a todos para poder proyectarnos como país, sobre todo en un momento en que la aceleración del conocimiento gracias a la tecnología y la inteligencia artificial nos está poniendo frente a un escenario mucho más complejo que el anterior”.
Detalles clave del presupuesto CTI en las últimas décadas
El informe técnico revela que, si bien el presupuesto público en CTI alcanzó su nivel máximo histórico en 2025 —con $1.305 mil millones de pesos—, y que entre 2007 y 2026 el presupuesto total de CTI creció un 133% (5% anual promedio), su ritmo de expansión se ha ralentizado fuertemente en la última década: entre 2017 y 2026 el crecimiento real promedio anual fue de sólo 1,1%. Además, su peso relativo respecto del PIB y del presupuesto del Gobierno Central ha disminuido de forma sostenida, pasando de representar 0,53% del PIB en 2011 a solo 0,35% en 2026, y de cerca de 2,6% del presupuesto del Gobierno Central en 2011 a alrededor de 1,5% en 2026.
Asimismo, el análisis identifica una preocupante caída en el financiamiento destinado a la formación de capacidades humanas avanzadas, que retrocedió de 14% a 8% del presupuesto CTI. En cuanto a la orientación de los instrumentos, el estudio detalla que durante el período 2017-2026 el 67% de los recursos se asignó mediante instrumentos neutrales, sin prioridades temáticas o sectoriales predefinidas, un 20% correspondió a programas enfocados en sectores específicos como agricultura, pesca o minería, y apenas un 4% se orientó hacia instrumentos diseñados para abordar desafíos estratégicos definidos por la política pública. Estos antecedentes buscan contribuir a un diagnóstico compartido entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, que permita fortalecer la trayectoria de desarrollo del país a través de una mayor y más eficiente inversión pública en ciencia, tecnología e innovación.
Entre los principales hallazgos, el informe muestra que el presupuesto público en CTI experimentó dos ciclos de expansión relevantes en las últimas dos décadas. El primero, entre 2007 y 2011, impulsado por la creación y expansión de instrumentos como Becas Chile, el fortalecimiento de los Centros Basales y la creación del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC). El segundo, a partir de 2023, asociado principalmente a la creación del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible (DPS), el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) y al financiamiento indirecto —a través de préstamos— destinado a proyectos de innovación como los de hidrógeno verde.
Los autores advierten, sin embargo, que esta reciente expansión permitió superar los niveles previos a la pandemia, pero no revertir la tendencia de largo plazo, lo que sugiere que la CTI ha perdido peso dentro de las prioridades presupuestarias nacionales. El documento también constata que la investigación y desarrollo (I+D) es el principal destino de los recursos públicos en CTI, concentrando entre un tercio y dos quintos del presupuesto total durante el período 2017-2026, y es la única categoría que muestra un crecimiento sostenido en términos reales durante la última década.
No obstante, el país aún presenta niveles de inversión en I+D muy por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En esta línea, el informe agrega que el gasto tributario máximo estimado para I+D alcanzó los $43 mil millones en 2025 (equivalente al 52,55% del gasto rendido), un monto relativamente bajo frente al presupuesto CTI total; y estima que si el incentivo tributario a la I+D en Chile contribuyera lo mismo que el promedio de la OCDE (0,16% del PIB), el gasto total en I+D del país podría aumentar en alrededor de un 50%.
En cuanto a la institucionalidad, el informe señala que los ministerios de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y de Economía concentran cerca de dos tercios del presupuesto total en 2026, mientras que los gobiernos regionales han ido adquiriendo una importancia creciente en el financiamiento de la CTI a partir de la creación del FRPD, lo que ha fortalecido la capacidad de las regiones para definir sus propias prioridades de inversión en investigación, innovación y desarrollo productivo.
Una propuesta para estandarizar la medición del presupuesto CTI
Frente a la falta de criterios consensuados entre instituciones para medir el presupuesto de CTI —lo que ha dificultado comparar resultados y disponer de un seguimiento sistemático—, los autores del informe recomendaron definir un ente técnico responsable de analizar y publicar anualmente el presupuesto de CTI, con base en una metodología consensuada entre Dipres, la Biblioteca del Congreso Nacional, los ministerios sectoriales y el Consejo CTCI.
Asimismo, plantearon que el Servicio de Impuestos Internos (SII) puede tomar un rol proactivo en sistematizar y reportar el presupuesto indirecto —en particular, el incentivo tributario a la I+D— que hoy no es posible identificar a través de la información presupuestaria disponible. Los autores también llamaron al Poder Ejecutivo a impulsar una iniciativa técnica y diplomática para posicionar esta metodología como un estándar internacional de medición presupuestaria en CTI, por ejemplo, a través de la representación chilena ante la OCDE y otros foros multilaterales.